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¿Qué es lo que realmente funciona para criar hijos felices?

La doctora y directora del Greater Good Science Center, en la Universidad de California-Berkeley, Christine Carter explica cómo nuestra felicidad se transmite a los hijos, quienes a su vez aprenden a ser felices a partir de nuestras experiencias. De ese modo, los niños felices tienden a convertirse en adultos realizados y exitosos. 
Para la Dra. Christine, el seguimiento de estos diez pasos es lo indispensable para educar hijos felices, basado en estudios científicos:

  1. Ser feliz uno mismo. Los síntomas de la felicidad y del éxito de uno se reflejan, casi dramáticamente, en los niños. De hecho, la depresión en los padres parece ser la causa de los problemas de conducta de los niños. Por otro lado, otra investigación demostró que la risa es un elemento contagioso que puede unir a dos o más personas en una relación: “La risa de otras personas provocará que uno se ría también, no importa del estado de ánimo. Los neurocientíficos creen que, al escuchar a otra persona reírse, las neuronas de espejo sueltan mensajes que provocan que uno se sienta de una manera similar que la otra.” 
  2. Enseñarles a construir relaciones. ¿Cuántos padres se toman el tiempo de enseñarles a sus hijos a relacionarse con los demás? Comencemos con motivar a los niños a que realicen actos de bondad, favores, hacía otros pares. Estudios científicos demuestran que este tipo de acciones no sólo hace a sus hijos mejores personas, sino también más felices a largo plazo. 
  3. Inculca el esfuerzo, no la perfección. Es imprescindible consolidar el esfuerzo (energía natural del ser humano) y no la perfección (demanda innatural). Cuando se inculta el esfuerzo y la continuidad en el trabajo, los individuos alcanzan sus metas de manera comprometida a lo largo del proceso. No se preocupan por ser los mejores ni en cómo deberían de ser o verse.
  4. Educa el optimismo, enséñales a mirar el lado bueno de las cosas. Según estudios: niños de diez años que se les enseña cómo pensar e interpretar el mundo con optimismo son la mitad de propensas a la depresión cuando más tarde llegan a la pubertad. Según la Dra., el optimismo esta tan relacionado con la felicidad que hasta se los puede igualar. De ese modo, las personas que ejercen esta práctica, son individuos exitosos en la escuela, en el trabajo, son más saludables y longevos y más felices en sus matrimonios; y de ese modo, la probabilidad de que lidien con trastornos emocionales es menor.
  5. Refuerza la inteligencia emocional. Es importante recordar que la inteligencia emocional es una habilidad, y no una cualidad innata. Se trata de una educación, donde los individuos identifican y comprenden sus emociones, tratando de manejar su frustración y enojo. Pregúntele porque se siente triste o enojado, que lo diga, lo exprese, que sepa explicarlo.
  6. Forma buenos hábitos ¿Cómo? Implanta un objetivo a la vez, solidificando un hábito antes de añadir otros. Para lograrlo, trata de sacar de la vista cualquier tentación o distracción que pueda afectar al proceso; y hazlo público, de ese modo las personas de alrededor también podrá apoyar. Y persevera, no espere resultados pronto.
  7. Inculta autodisciplina. La autodisciplina en los chicos es más importante para un futuro exitoso que la inteligencia. Al fomentar valores como responsabilidad, solidaridad y perseverancia, los niños aprenden a ser disciplinados y la autodisciplina facilita el proceso de aprendizaje y de información. A la vez que manejan mejor la frustración y el estrés y llegan a tener un mayor responsabilidad social.
  8. Que jueguen más. Los juegos son reforzadores de la creatividad y meditación. Es decir, se aprende a disfrutar el momento cuando se trata de juegos activos y espontáneos. De ese modo, incluso, incrementan las conexiones neuronales para el desarrollo cognitivo y emocional de los niños. No tantos planes y actividades estructuradas, que sólo juegen.
  9. Construye un ambiente para la felicidad. Diversos psicólogos han afirmado la influencia que la sociedad genera en nosotros mismos. Con un poco de control y atención, esa influencia puede tornarse de negativa a positiva, de agresión a felicidad. Y eso empieza con el comportamiento de uno mismo.
  10. Cenen juntos. La constancia de la unión familiar puede reforzar la felicidad tanto de uno como la de los hijos. Es una cuestión de calidad, donde dispositivos móviles o electrónicos no deben interferir. Es una tradición que fomenta estabilidad emocional y unión.
Fuente: http://time.com/35496/how-to-raise-happy-kids-10-steps-backed-by-science/
Raising Happiness: 10 Simple Steps for More Joyful Kids and Happier Parents, Christine Carter.

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